Cuando la fuerza de voluntad no es suficiente.

Podemos con lo que queremos

Buenos días mi querida gente despierta o en el camino,

Hace ya bastante tiempo (años) que empecé a ser consciente de que era agotador “tirar de fuerza de voluntad”. Lo único, que no fue hasta hace, relativamente poco tiempo, cuando di con la solución

Para que te hagas una idea, te cuento algo que a mí me dejó alucinada pero que, me encaja y mucho…

“Las personas tomamos una media de 35.000 decisiones al día y tan sólo somos conscientes de una pequeña parte de ellas (no llega ni al 1%).”

Cuando pensaba en acercarme, de una forma holística, a “mi mejor versión”, los primeros 2 días, me sentía en el pico más alto de subida, yo era, en mí misma ¡¡¡pura MOTIVACIÓN!!! Pero, entonces:

“¿Qué iba ocurriendo, a medida que pasaban los días?” (en ocasiones, no más de 3 fiel a mis deseos…)

“Pero ¿por qué me cuesta seguir?”

“Si quiero lograr “eso”, ¿por qué me auto-limito?”


A priori, no parece muy complicado esto de ser quien quieres, hacer lo que te gusta y llevar la vida que deseas, ¿verdad?

Tras estos últimos años, siendo consciente del desgaste físico y mental, que conllevaba recurrir y estar centrada, únicamente, en mi fuerza de voluntad, empecé a transformar mi mentalidad, mi enfoque. Empecé a ponerme fáciles las cosas, porque:

Tu mente es tu guía, para lo bueno o para lo no tan bueno.

Te indico algunos tips que he ido recopilando y que me ayudan a vivir alineada, en armonía, a seguir motivada, mirando hacia adelante y construyendo la vida que deseo:

1. Convierte en hábitos aquellas pautas necesarias para llegar donde quieres.

Cuando repetimos acciones, a diario, estamos entrenando a nuestro “sub-consciente”. De modo que, cuantas más veces realizamos una acción, menos hemos de “esforzarnos mentalmente”. Estamos transformando nuestra “zona de confort”: lo antes diferente, que me incomodaba, ya lo voy haciendo conocido y amigo, más cómodo.

2. No dejes de hacer 2 días seguidos, aquello que has decidido introducir en tu día.

De este modo, no llegarás a hacer de tu nuevo hábito, un patrón “no deseado”. Te explico: Así como, la rigidez extrema, puede llegar a ser “in-sostenible”, agotadora (física y psicológicamente), … etc, cuando tus nuevas acciones, son desterradas durante 48h, es más fácil que “tires la toalla” y entres en tu propio bucle de excusas. Date 1 día libre, es tu margen, está genial, pero 2 no.

3. Une 2 hábitos (uno que te cueste y otro que no). Sostienes el 1º, apoyándote en el 2º, que sea super divertido, interesante y/o lo disfrutes mucho.

Ej.: Quiero un estilo de vida saludable. Elijo una actividad física y, en lugar de madrugar pensando “tengo que ir a correr” o “tengo que ir al gym” (si éste te da pereza o te cuesta), únelo a otro hábito que te impulse, como “escuchar vídeos, audiolibros, podcast… de ese tema que AHORA te interese mucho.” Mientras realizas tu actividad física, estarás escuchando aquello que tanto de apetece. De este modo, estarás cambiando tu enfoque y, como consecuencia, tu estado emocional y energía. Personalmente, te diré que, a medida implantes aquella actividad física que más vaya contigo, menos te costará hacerlo con motivación, pero siempre viene bien tener la opción de unirlo a otro. Otro ejemplo, podría ser ser “limpiar/ordenar la casa, mientras escucho aquello que tanto me apetece”. O si disfrutas mucho practicando algún deporte, aprovechar para escuchar podcast en ese idioma que quieres aprender (¡este ha sido mi último nuevo hábito!).

4. Detente y valora antes de tomar una decisión.

Creo que muchas veces, nos dejamos llevar “sin pensar” y, a los pocos minutos, nos damos cuenta que, realmente, no era acertada o no merecía la pena.

Ej.: Con los antojos de ciertos alimentos, te recomiendo:
1°) Antes de tomarte aquello que se te ha venido a la cabeza (no suele ser sano…), bebe un vaso de agua.
2°) Pregúntate si lo quieres, de verdad (sé honesta contigo).
3°) Si la respuesta fue NO, perfecto / Si fue SÍ, perfecto, cómetelo: NO PASA NADA. Eso sí, pasa a otra cosa, ni “auto-culpas”, ni demás películas mentales.


5. Organiza tu día o semana.

No te pido que no fluyas, es más, desde que aprendí a tener “flexibilidad mental”, amo y disfruto más de mí y de la VIDA… Lo que trato es de invitarte a que pienses, previamente, a que reflexiones acerca de qué y cómo quieres tu día. En base a ello, márcate unas pautas, tareas o actividades, para alinear tu día. Puedes usar una libreta bonita, un cuaderno o tu móvil, como más te atraiga y motive visualmente.

6. Divide en pequeño aquello tan grande que deseas.

La diferencia en quien vive lo que siempre deseó y quien no, está en ese primer paso que dió aquel que llegó donde quería. Plantéate retos, objetivos, proyectos y/o metas, reales y realizables, pero fragmentadas. No visualices aquello que vendrá en 3 años, proyecta aquello que hoy te proporcionará ese bienestar mañana.

“Somos lo que hicimos y seremos lo que hagamos.”

7. Confía en ti, en tu proceso y disfrútalo.

Es importante saber dónde queremos llegar, pero más importante es vivir en el AHORA. Cuántas veces hemos planificado unas vacaciones y cuando ha llegado el momento de disfrutarlas, hemos pensado en aquello que “está faltando” o “no saliendo como estaba pre-visto” o “en lo poco que queda para que terminen”. Entonces “¿de qué nos ha servido toda esa planificación? ¿qué nos está aportando esa actitud?” Si divagamos en lo que será o no será, en lo podía haber sido o no… nos estaremos perdiendo el PRESENTE.

8. Sigue a personas que te inspiren.

Ya sea a través de IG, YouTube, libros, … El mundo está lleno de personas super inspiradoras. Recuerda que no se trata de imitar o copiar, se trata de sentir inspiración, admiración… que conectes con todo aquello que sume y aporte a tu VIDA.

En resumen, esta es la idea fundamental, con la que deseo que te quedes:

“No tires tanto de fuerza de voluntad, crea tus propios hábitos.”

Es muy importante que nos “auto-ayudemos”, por lo que no hemos olvidar el papel que juega nuestro sub-consciente. Los hábitos son nuestros aliados. Como te conté al principio, conscientemente, no decidimos ¡ni el 1%, de esas 35.000 decisiones!

De modo que, al final del día, te será más fácil actuar como “no querías” porque, en lo que respecta a la toma de decisiones, tu mente

YA ESTARÁ AGOTADA y… ¿realmente QUIERES otorgarle tu poder de decisión a alguien AGOTADO?

Si os apetece, en otro post, puedo contaros cuáles son los hábitos que, poco a poco, he ido incorporando en mi vida.

Os envío ánimo, fuerza, muchísima energía y alegría para que:

“Vivas la vida que quieres y te mereces.”

Namasté🙏


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *