Alimentación intuitiva ¿resuena contigo?

Buenos días mi querida gente despierta o en el camino,

Para que puedas hacerte una idea, podríamos decir que la alimentación intuitiva es:

«La alimentación anti-dieta.»

Consiste, básicamente, en «comer solo cuando tenemos hambre», para satisfacer nuestra necesidad vital.

Sin embargo, algo tan obvio, ¿por qué nos resulta tan complicado?

Nacemos reconociendo, a la perfección, cuándo necesitamos comer y cuándo no. Un bebé pide comida y la rechaza, sabiendo, claramente, si tiene hambre o no. Por lo tanto, no nacemos con la mentalidad de dieta

Con el paso de los años, nos vamos des-conectando de nuestro cuerpo, vamos dejando de escucharlo, para escuchar a la sociedad y demás agentes externos.

¿Qué es la mentalidad de dieta?

Según vamos creciendo, vemos cómo mamá, papá (o el resto de la familia), «rechazan» ciertos alimentos porque «engordan» o «nos vemos feos/as»… escuchamos «tengo que dejar de comer esto», «tengo que adelgazar que ya se acerca el verano» («temida operación bikini»), … etc. O, por el contrario, nos/se premian con comida, ya sea, por lo «bien» que nos portamos o las «buenas» notas que sacamos… y ni hablar ya de las comilonas en las celebraciones… Y así, aprendemos a reproducir lo que vemos en ellos

Fuera de la familia, en el colegio o el instituto, comenzamos a darnos cuenta de «cómo critican o dejan de lado a la persona gordita» (no tiene ese cuerpo delgado que nos vende la sociedad), «ese chico que te gusta, está detrás de la chica alta y delgada» (y, por supuesto, con más pecho que tú), …etc.

No olvidemos que, en sociedad, el ser humano tiene la necesidad de aceptación, pertenencia a la tribu, al clan (como ya expliqué en mi post de junio).

Por todo esto, acabamos llegando a la conclusión (consciente o inconscientemente) de que:

«Si estoy delgada, seré feliz y tendré una vida exitosa.»

¿Te sientes identificada con esta creencia?

Sí, yo también caí en la trampa… y, por favor, no te juzgues ni critiques por ello, ¡no es culpa nuestra! Mi propuesta para ti, para nosotras, es que a partir de ahora mismo, empecemos a ser responsables de nuestros pensamientos, creencias y acciones, nunca culpables, por favor. La culpa es dolor, la culpa esconde miedo y ya ha llegado el momento de tratarnos con amor.

«Porque no seremos felices cuando estemos delgadas, seremos felices cuando comamos desde el amor hacia nosotras.»

Para poder recuperar nuestra sabia forma de comer, aquella con la que nacemos y que nos brinda nuestra propia naturaleza, te cuento los 10 principios para alimentarnos intuitivamente:

1.- Rechaza la mentalidad de dieta.

Solo cuando nos hacemos, realmente, conscientes de que pensamos y actuamos con mentalidad de dieta, podemos alcanzar la enorme liberación al saber que existe otra forma de relacionarnos con la comida. Consiste en liberarnos de esa idea de «solo seré feliz cuando esté delgada».

2.- Honra tu hambre.

Voy a comer «lo que dice esa dieta», en lugar de escuchar «lo que dice mi cuerpo». Parece increíble, ¿verdad? Si sabemos que nadie nos conoce más que nosotras mismas, ¿por qué «necesitamos» que nos digan qué comer? ¿Acaso alguien sabe mejor que yo, cuándo me suenan las tripas? Aprendes a descubrir tú misma el hambre real.

3.- Haz las paces con la comida.

Podemos comer de todo (también esos dulces «prohibidos»), porque no hay alimentos «buenos» o «malos». Sabemos cuáles tienen más nutrientes y demás, sin embargo, vamos relacionándonos con todos y, poco a poco, soltamos esa lucha con la comida, que hemos ido aprendiendo a hacer con las dietas.

4.- Desafía a la policía alimentaria.

«Como hoy comí mucho, mañana solo comeré fruta o verdura». Sí, como lo oyes, compensar y culparte no es escuchar a tu cuerpo. Porque no comes fruta al día siguiente porque te apetezca sino como «castigo» de esa policía, por «lo mal que comiste ayer».

5.- Siente tu saciedad.

La atención plena, no solo podemos practicarla en Yoga o meditando, también la aplicaremos, a nuestro favor, cuando comamos. Solamente, escuchando a nuestro cuerpo, podemos sentir cuándo estamos saciados, al igual que, cuándo tenemos hambre. Es un proceso interno.

6.- Descubre el factor de satisfacción.

Cuando comemos libres de culpa, descubrimos lo que, verdaderamente, nos satisface. Al no tener prohibiciones, la mente deja de engañarnos y vamos liberándonos de la «creada» ansiedad o atracones por la comida. No «hay que» sustituir un alimento por otro. Se nos va quitando esa «obsesión» por comer lo que «antes no podíamos».

7.- Maneja tus emociones sin usar alimentos.

Desidentifica la comida como «premio» o «castigo». Si estás triste, primero intenta darte cuenta de esa emoción que estás sintiendo y luego, piensa qué está queriéndote decir esa tristeza. Ayúdate de ella para conocerte mejor. A continuación, pregúntate ¿qué podrías hacer para sentirme mejor? Te aseguro, por experiencia propia, que:

«Si no tienes hambre real, comer no va a ser la solución.»

8.- Respeta tu cuerpo.

Es genial el ejemplo descrito en el libro Intuitive Eating:

«Así como una persona con un tamaño de zapato ocho no esperaría exprimirse de manera realista en un tamaño seis, es igual de inútil (e incómodo) tener la misma expectativa con el tamaño del cuerpo.»

Date cuenta de todo aquello que el cuerpo nos regala, cada día, y no apreciamos/disfrutamos/celebramos cuando nos centramos en adelgazar: sentir, reir, pasear, bailar, viajar, leer … etc.

9.- Ejercicio- siente la diferencia.

Quédate con la palabra «movimiento». No se trata de obligarte a salir a correr o levantar pesas (si no te apetece, claro). Se trata de dar movilidad al cuerpo, de empezar a llevar una vida menos estática. Si sueles coger mucho el coche, cogerlo menos; si trabajas sentada, levantarte de vez en cuando; si te gusta bailar y antes lo hacías, ¡baila de nuevo! Solo cuando probamos a movernos más, podemos sentir la diferencia. Nacimos para estar en movimiento y con las obligaciones, nos vamos des-conectando de nuestra verdadera naturaleza. Es momento de re-conectarnos.

10.- Honra tu salud con una nutrición moderada.

Experimenta cómo te sientes, cuando comes unos alimentos u otros, sin pensar en las calorías ni demás informaciones que nos llegan de las dietas. Indaga, investiga dentro de ti, siente cómo está tu cuerpo y tu mente al comerlos. Irás conociéndote y satisfaciendo tu necesidad real de nutrirte.

No consiste en que te aprendas todos los principios de memoria, trabajemos la flexibilidad también con esto… Vamos a ir haciéndonos conscientes de que somos capaces de cambiar nuestra mentalidad, que hay otra salida, otro camino más amable.

Habréis escuchado muchas veces que deberíamos poner el foco dentro y no fuera, ¿verdad? Pues, una vez más, estamos entregando el poder a los de fuera. No se trata de un acto de rebeldía, se trata de recuperar, de una vez por todas, nuestro propio poder de llevar nuestra propia vida. Después de muchos años, otorgando mi salud y el canon de belleza de mi cuerpo a la sociedad, siento cómo la alimentación intuitiva, conecta conmigo, con mi Ser. Con la alimentación intuitiva, es cierto que se alcanza un peso saludable, pero como consecuencia, no como finalidad. Estoy cansada de esa lucha «mental» con la comida, de querer el cuerpo de otra persona y demás comparaciones. Porque estoy empezando a comer y disfrutar, de todos los alimentos que me gustan. Siento lo bien que me sienta comerme un helado (sin culpas) y una fruta (sin obligación).

Hoy ya soy consciente del camino que estuve siguiendo durante años y del que he decidido salir. Poco a poco, me estoy permitiendo ser Yo y es muy satisfactorio y gratificante. Estoy aprendiendo a quererme y aceptarme más y a volver a ser mi mejor amiga, como cuando vine a este mundo. Porque hemos venido a ser felices y no debemos conformarnos con menos, ni ponernos más trampas mentales.

¿Resuena contigo?

Te siento, te escucho y te leo 💖

Namasté 🙏